Niños narradores cautivan con leyendas de Montúfar en festival cultural
San Gabriel.- La riqueza ancestral del cantón Montúfar, volvió a la vida a través de las voces de sus niños. Leyendas que han trascendido generaciones, como los enigmáticos duendes, la temible cueva del diablo, las misteriosas huacas y el relato de Manuel Jesús Bastidas, fueron los protagonistas del Festival de la Narración Infantil, organizado por el Gobierno Autónomo Descentralizado de Montúfar.
El evento, que congregó a los asistentes en la Casa Cuasmal, tuvo como escenario el talento y la espontaneidad de estudiantes de varias Unidades Educativas del cantón: José Julián Andrade, Mario Oña Perdomo, Jorge Martínez Acosta, Abdón Calderón, Cristóbal Colón, Piartal y Pablo Muñoz Vega, con sus narraciones, fortalecieron la identidad cultural montufareña.
Ramiro Cabrera, jefe de la Unidad de Cultura del municipio, explicó la esencia del festival: “Nuestro principal objetivo es fortalecer la identidad cultural a través de la memoria oral. Que los niños conozcan, aprendan y repliquen estas historias es garantizar que nuestro patrimonio inmaterial no se pierda”.
Por su parte, Raúl Lucero, alcalde de Montúfar, recalcó la importancia de incentivar la lectura y la oratoria en las presentes generaciones. “Este Festival de Narración busca promover en los estudiantes el amor por la lectura y, a la vez, promocionar las leyendas y la cultura única de nuestro cantón. Es un semillero para nuestros futuros guardianes de la tradición”, afirmó la autoridad.
Jean Carlos Benítez, estudiante de la Unidad Educativa Mario Oña Perdomo, conmovió al público mientras narraba la fascinante leyenda de los duendes, un mito que, como él demostró, logra cautivar por igual a niños, jóvenes y evocar la nostalgia de los adultos mayores.
Por su parte, Mariela Navarrete, madre de familia, destacó el valor de estas iniciativas: “Es fundamental que se realicen eventos como la narración y la oratoria. Nuestros hijos se dedican a la lectura, desarrollan su imaginación y, lo más importante, reducen el tiempo que pasan frente al celular o los videojuegos. Es una actividad que los enriquece cultural y personalmente”.
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